Perforación y muestreo
Las perforaciones son realizadas para probar las ideas de los geólogos quienes han tratado de interpretar todos los datos y construir una imagen de lo que existe debajo de la superficie. El taladro funciona con una broca de diamante y abre un hueco de no más de 10 cm de diámetro, sacando un cilindro continúo de roca, a lo cual se denomina muestra. Las perforaciones pueden alcanzar profundidades hasta de mil metros. Una vez recuperada la muestra de roca, empieza un proceso bastante detallado de descripción, medición de parámetros técnicos y muestreo. Parte del testigo es enviada a laboratorios especializados para análisis de elementos como oro, plata y cobre. Los datos químicos son usados por los geólogos para ver los tenores de metales, su rango de valores, y su distribución espacial. Con el tiempo, se va acumulando un cuadro de la cantidad de oro (reservas) en las profundidades de la tierra. A partir de esta fase, se evaluará los resultados de los testigos para ver si valdrá la pena desarrollar actividades costosas como perforaciones detalladas y muestras mayores, todo con la finalidad de ver si es factible realizar un desarrollo minero. Durante la fase de exploración es normal que las inversiones sobrepasen los $10 millones.
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